7 mar. 2008

María Toda de DIOS



LA TODA DE DIOS
María es por excelencia la TODA hermosa, la TODA pura, la TODA Santa (panagia de la tradición oriental). Ella es Inmaculada, Santísima y Purísima. Ha sido, es y será la criatura más bella que Dios ha creado. "Ella es quien desde su concepción Inmaculada, refleja más perfectamente la belleza de Dios. Y la Iglesia la invoca con el título de TODA HERMOSA... Ella es un ejemplo sublime de perfecta consagración, por su pertenencia plena y entrega TOTAL a Dios... y maestra de seguimiento incondicional (a Cristo)... Nuestra relación filial con María es el camino privilegiado para la fidelidad a la vocación recibida y una ayuda eficacísima para avanzar en ella y vivirla en plenitud" (VC 28). "Ella es Madre de Dios Hijo, Hija predilecta del Padre y Sagrario del Espíritu Santo" (Vat II, LG 53). María es como la zarza ardiente de Moisés, que ardía y no se consumía, porque era TODA DE DIOS. ¡Qué bella es María!
Cuando el Papa Pío IX definió el dogma de la Inmaculada Concepción el 08-12-1884 en la Basílica Vaticana, nos dice: "Dios me dio un conocimiento tan claro y tan profundo de la pureza total de la Virgen que me sentí abismado con aquel conocimiento y por mi alma se desbordaron unas delicias inenarrables, delicias que no se pueden comparar con nada de este mundo. Debo afirmar que de no haber sido asistido en aquellos momentos por una gracia o ayuda especial, yo hubiera muerto entonces de la dicha que sentía, bajo el impacto de aquel conocer contemplativamente la incomparable hermosura de la Virgen Inmaculada".
Ella estuvo siempre abierta y disponible a los planes de Dios, aun cuando tuvo que ver a su Hijo perseguido, despreciado y crucificado. Ella siempre le dijo SI a Dios y supo asumir su misión de Madre de Jesús con todas sus Consecuencias. Nunca olvidaría la lección que le dio Jesús, cuando, como buena madre, lo buscaba angustiada después de tres días que había desaparecido a sus doce años. Al encontrarlo, le dijo con la alegría del encuentro y el amor de su corazón: "Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? Mira, tu padre y yo, apenados, andábamos buscándote. Y El les dijo: ¿Por qué me buscábais? ¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre" (Lc 2,48-49). Nunca más le pediría cuentas o le preguntaría el por qué. Desde ese momento, comprendió que su Hijo le pertenecía al Padre y debía cumplir su misión según sus criterios divinos.
Ella fue la fiel servidora de Dios, la TODA DE JESUS. Toda su vida fue para El, para servirle y hacerlo feliz. Un buen ejemplo para sus esposas. Ella se consagró a Jesús en cuerpo y alma. ¿y tú? ¿Te has consagrado a María? María es el camino más fácil, más rápido y más seguro para llegar a Jesús. La consagración a María será la mejor garantía para perseverar en la fe y la vocación. Ella nos cubrirá con su manto y nos protegerá de toda tentación y de todo poder del Maligno. Esto puedo decirlo por propia experiencia, pues, cuando era un niño, me consagré a María y Ella me defendió y salvó mi sacerdocio en los momentos difíciles en que pensaba abandonarlo todo. MARIA es un seguro de vida para nosotros, una garantía para nuestra fe y vocación, no lo olvides nunca.
Déjale todas las puertas abiertas y con ella entrará también Jesús, para que, siendo de María, seas DE JESUS. Dile a María: "Soy TODA TUYA, Reina mía, Madre mía, y cuanto tengo tuyo es". Y después dile a Jesús: "Oh Jesús, por medio de María, me consagro a Ti y quiero ser TODA TUYA y que Tú seas el Señor y el Rey de mi vida". Amén
Imita siempre a María. Vive tu misa diaria en unión con Jesús y con María, en sus Corazones, para sentir con Ellos y Sufrir en Ellos por la salvación del mundo entero. Tú eres una pequeña María, madre de todos los hombres y debes ser como Ella corredentora. Además, Ella te pide TODO tu corazón para dárselo a Jesús. Ella te dice: "Dame, hija mía, tu corazón" (Prov 23,26). Dáselo sin miedo para que seas madre, hija y esposa. Madre de las almas, hija de Dios y esposa de Jesús.
Ella te llevará a la plenitud en el amor por el Espíritu Santo. Sí, Ella te estará ofreciendo constantemente a Jesús en el altar de su Inmaculado Corazón y estará celebrando la misa de Jesús contigo en su Corazón.
Vete siempre a Jesús por María. Ama siempre a Jesús por María. Y, cuando llegues a ser TODA DE MARIA, serás TODA DE JESUS, TODA DE DIOS. No olvides que, mientras dure tu vida, el holocausto continúa y el fuego del amor sigue quemando y purificando hasta hacerlo TODO NUEVO en ti, y hacerte una nueva criatura,
"El que es (TODO) de Cristo es una criatura nueva, TODO lo viejo pasó y ahora TODO es nuevo" (2 Co 5,17).
Por eso, repite sin cesar, en un acto continuo de amor:
JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD ALMAS.
JESUS, YO TE AMO, YO CONFIO EN TI.

sacado del libro "holocausto de amor"

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