26 mar. 2008

EL TRABAJO DE DIOS


El Trabajo de Dios
Indice
El Trabajo de Dios La Sagrada Eucaristía
Misericordia Divina
Gran testimonio acerca de los sacramentos
Relato verdaderdo del prisionero Claudio Newman (1944)
Por John Vennari, de la edición de Marzo 2001 de “Catholic Family News.” Noticias de la Familia Católica.
Traducido por El Trabajo de Dios

La siguiente historia verdadera de Claudio Newman ocurrió en Misisipi USA en 1944. El relato fue narrado por el Padre O'Leary, un sacerdote de Misisipi, quien estuvo directamente envuelto en los eventos. El ha dejado una cinta grabada acerca de esto, para la posteridad.
Claudio Newman era un hombre de raza negra que trabajaba el campo para un hacendado. Se había casado cuando tenía 17 años con una chica de la misma edad. Un día, dos años después, se encontraba arando en el campo. Otro trabajador corrió a decirle que su esposa estaba gritando dentro de su casa. Inmediatamente Claudio corrió y encontró un hombre atacando a su mujer. Claudio se enfureció, tomó un hacha y le rajó la cabeza al asaltante dejándosela abierta. Cuando descubrieron quien era el hombre muerto se dieron cuenta de que era el empleado preferido del dueño de la hacienda para la cual Claudio trabajaba. Claudio fue arrestado. Mas tarde fue sentenciado por asesinato y condenado a morir en la silla eléctrica.
Mientras estaba en la cárcel esperando su ejecución, Claudio compartió un bloque de celdas con otros cuatro prisioneros. Una noche, los cinco hombres estaban pasando el tiempo hablando bobadas y se les había acabado la conversación. Claudio se dió cuenta que un prisionero llevaba algo colgado del cuello. El le pregunto que era eso y el joven Católico le dijo que era una medalla. Claudio le preguntó, que es una medalla? A lo cual el joven no le supo responder o para que la llevaba. En ese momento y con ira, el muchacho se quitó la medalla de su cuello y la tiró al piso a los pies de Claudio diciendo grocerías y maldiciendo, le dijo que la agarrara.
Claudio recogió la medalla, y con el permiso de los celadores de la carcel la puso en una cuerdita y la llevó al rededor de su cuello. Para él era algo curioso, pero el se la quería poner.
Durante la noche, mientras dormía fue despertado por un toque sobre la muñeca. Y allí parada, como Claudio le dijo al sacerdote después, estaba la mujer mas hermosa que Dios hubiera creado. Al principio el estaba lleno de miedo. La Señora calmó a Claudio y le dijo, “Si tu quieres que yo sea tu Madre, y si te gustaría ser mi hijo, haz que te traigan un sacerdote de la Iglesia Católica.” Luego de esto, ella desapareció.
Claudio inmediatamente se llenó de miedo, y empezó a gritar, “un fantasma, un fantasma”, y corrió a la celda de uno de los otros prisioneros. Empezó a gritar que el quería ver a un sacerdote Católico.
El Padre O'Leary. El sacerdote que relata esta historia fue llamado a primera hora la mañana siguiente. El fue y encontró a Claudio quien le contó lo que le había ocurrido la noche anterior. Entonces Claudio junto con los otros cuatro hombres de su bloque de celdas pidió que se les diera instrucción religiosa, y enseñanzas del Catecismo.
Inicialmente, el Padre O'Leary tenía dificultad para creer la historia. Los otros prisioneros le dijeron al sacerdote que todo en la historia era verdad, pero que por supuesto, ninguno de ellos vió o escuchó a la Señora.
El Padre O'Leary prometió enseñarles el Catecismo como lo habían pedido. Luego regresó a su parroquia y le dijo al rector lo que había sucedido, después volvió a la prisión el día siguiente para darles instrucción.
Fue entonces cuando el sacerdote descubrió que Claudio Newman no podía ni leer ni escribrir. La única manera para él saber sin un libro estaba al derecho era si el libro tenía algúna imagen. Claudio nunca había ido a la escuela. Su ignorancia de Religión era aun mas profunda. No sabía absolutamente nada de Religión. No sabía quien era Jesús. No sabía ninguna cosa, excepto de que existía un Dios.
Claudio empezó a recibir instrucciones y los otros prisioneros le ayudaron en sus estudios. Después de unos pocos días dos de las Hermanas Religiosas de la escuela de la Parroquia del Padre O'Leary consiguieron permiso del jefe de la cárcel para visitar la prisión. Ellas querían conocer a Claudio y también a las mujeres que estaban recluidas. Las hermanas empezaron entonces a enseñar el Catecismo a las mujeres también.
Después de varias semanas se llegó el momento en que el Padre O'Leary iba a dar instrucciones sobre el Sacramento de la Confesión. Las hermanas se sentaron también a participar en la clase. El sacerdote dijo a los prisioneros, “Bueno muchachos, hoy voy a enseñarles sobre el Sacramento de la Confesión”
Claudio dijo, “O, yo ya se sobre eso”
”La Señora me dijo”, “que cuando nosotros vamos a la confesión nosotros nos estamos arrodillando, no delante de un sacerdote, sino que nosotros nos estamos arrodillando ante la cruz de su hijo. Y que cuando nosotros sentimos realmente dolor por nuestros pecados, y los confesamos, la Sangre que el derramó fluye sobre nosotros y nos baña y libra de todos los pecados.”
El Padre O'Leary y las hermanas se quedaron totalmente sorprendidos con las boca abierta. Claudio pensó que estaban enojados y les dijo “O, no se enojen, no se enojen. Yo no debí haberles revelado esto”
El sacerdote dijo, “Nosotros no estamos enojados. Estamos es sorprendidos. Has vuelto a verla de nuevo?”
Claudio le respondió, “Venga padre conmigo, vamos allí alrededor del bloque de celdas, alejémonos de los demás”
Cuando estaban solos, Claudio le dijo al sacerdote, “Ella me dijo que si usted dudaba o me mostraba desconfianza, que Yo le recordara que cuando usted estaba caido en una zanja en Hollanda, en 1940, usted le hizo una promesa a ella la cual Ella está todavía esperando que le cumpla.” Y el Padre O'Leary recuerda, Claudio me dijo exactamente cual era la promesa que Yo había hecho.
Esto convenció al Padre O'Leary de que Claudio estaba diciendo la verdad acerca de las visiones de Nuestra Señora la Virgen María.
Después regresaron a la clase del Catecismo ´sobre la Confesión. Y Claudio le siguió diciendo a los otros prisioners, “Ustedes no deberían de sentir miedo de ir a la confesión. Ustedes realmente le están diciendo los pecados a Dios, no a este sacerdote o a cualquier sacerdote. Le estamos diciendo los pecados es a Dios.” Después Claudio les dijo, “Saben ustedes, La Señora dijo que la confesión es algo como un teléfono. Nosotros hablamos a Dios a través del sacerdote y Él nos habla también a través del sacerdote.”
Una semana mas tarde, el Padre O'Leary se estaba preparando para enseñarles la clase acerca del Santísimo Sacramento. Las hermanas se encontraban allí también para participar. Claudio les dijo que la Señora también le había enseñado a el acerca de la Sagrada Comunión, y le pidió al padre que le dejara decirle lo que le había dicho ella. El sacerdote consintió inmediatamente. Claudio les relató, “La Señora me dijo que en la Comunión, Yo solo puedo ver lo que parece un pedazo de pan. Pero Ella me dijo que ESO es realmente y verdaderamente Su Hijo. Y que Él estará conmigo tan solo por unos momentos como cuando Él estaba con ella antes de nacer en Belén. Y que yo debería de pasar mi tiempo como Ella lo hizo, en todo su tiempo con Él, amándole, adorándole, agradeciéndole, alabándole y pidiéndole sus bendiciones. Yo no debería de molestarme por nadie ni por ninguna otra cosa. Pero tan solo debería de pasar esos pocos minutos con Él.”
Finalmente todos recibieron las instrucciones, Claudio fue recibido en la Iglesia Católica, y luego llegó también el tiempo para que el fuera ejecutado. Su ejecución iba a ocurrir a las doce y cinco minutos de la noche.
The Jefe de la Cárcel le preguntó, “Claudio, tu tienes el privilegio de una última petición. Que deseas?”
”Bueno”, dijo Claudio, ”ustedes están todos conmovidos. El carcelero lo está también. Pero acaso no entienden ustedes? Yo no voy a morir. Tan solo este cuerpo. Yo voy a estar con Ella. Entonces, puedo tener una fiesta?
“Que quieres decir?”, preguntó el Jefe de la Cárcel.
“Una fiesta!” dijo Claudio. “Le pueden dar ustedes permiso al Padre para que traiga algún ponqué y crema helada y le permiten ustedes a los prisioneros del segundo piso estar libres en el salón principal para que podamos estar todos reunidos para tener una fiesta?”
Alguien podría atacar al Padre, dijo el carcelero.
Claudio voltió hacia los hombres que estaban allí y dijo, “O no, ellos no lo harán, cierto que no, compañeros?”.
Así que el sacerdote visitó un patrón rico de la parroquia y le suplicó la crema helada y el ponqué. Ellos tuvieron su fiesta.
Después, porque Claudio lo había pedido, hicieron una Hora Santa (Adoración al Santísimo Sacramento.) El sacerdote había traído libros de oración de la Iglesia y todos hicieron las Estaciones de la Cruz y tuvieron una Hora Santa, sin el Santísimo Sacramento.
Luego los hombres fueron puestos de nuevo en sus celdas. El sacerdote fue a la Capilla para sacar el Santísimo Sacramento y darle a Claudio la Sagrada Comunión.
El Padre O'Leary regresó a la celda de Claudio. Claudio se arrodilló en un lado de las rejas, el sacerdote se arrodilló en el otro, y juntos rezaron mientras el reloj seguía marcando la hora hacia la ejecución de Claudio.
Quince minutos antes de la ejecución, el Jefe de la Cárcel subió corriendo las escalas gritando, “Perdón official, perdón official, el Gobernador ha dado un perdón por dos semanas!”
Claudio no se había dado cuenta de que el Gobernador y el Abogado del distrito estaban tratando de parar la ejecución para salvarle su vida. Cuando Claudio se dio cuenta, empezó a llorar. El sacerdote y el Jefe de la Cárcel pensaron que esta era una reacción de alegría porque el ya no iba a ser ejecutado. Pero Claudio dijo, “Hombres, ustedes no saben. Y padre, usted no sabe. Si ustedes alguna vez miraran en el rostro de Ella, y miraran en sus ojos, ustedes no quisieran vivir un día mas.”
Claudio entonces preguntó, “Que cosa he hecho errónea en estas últimas semanas que Dios no me permite ir a casa?” Y el sacerdote dijo que Claudio sollozaba como alguien que está descorazonado.
El Jefe de la Cárcel dejó el cuarto. El sacerdote permaneció allí y le dio a Claudio la Sagrada Comunión. Finalmente Claudio se aquietó. Después Claudio dijo, “Porqué? Porqué todavía me tengo que quedar aquí por otras dos semanas?”
El sacerdote tuvo de repente una idea.
Le recordó a Claudio acerca de un prisionero de la cárcel quien odiaba a Claudio intensamente. El prisionero había llevado una vida horriblemente inmoral, también iba a ser ejecutado a muerte.
El sacerdote dijo, “Quizás Nuestra Madre Santísima quiere que tu ofrezcas esta abnegación de estar con ella, para su conversión.” El sacerdote continuó, “Porqué no le ofreces a Dios cada momento que tu estás separado de Ella por este prisionero, para que de esta manera el no tenga que estar separado de Dios por toda una eternidad?”
Claudio se puso de acuerdo, y le pidió al sacerdote que le enseñara las palabras para hacer ese ofrecimiento. El sacerdote lo hizo. En ese entonces los únicos que sabían sobre el ofrecimiento eran Claudio y el Padre O'Leary.
Al día siguiente, Claudio le dijo al sacerdote, “Ese prisionero que me odiaba antes, pero, O Padre, como me odia ahora!” El sacerdote le respondió, “Bueno, ese es un buen signo.”
Dos semanas después, Claudio fue ejecutado.
El Padre O'Leary cuenta, “Nunca he visto a alguien ir a su muerte con mas felicidad y gozo. Aun los testigos oficiales y los reporteros de los periódicos estaban asombrados. Decían que no podían entender como alguien se podía ir y sentar en la silla eléctrica realmente radiante de felicidad.”
Sus últimas palabras para el Padre O'Leary fueron, “Padre, yo lo recordaré a usted. Y cuando usted tenga una petición, pídame, y yo le pido a Ella.”
Dos meses después, se llegó el momento para que el hombre de raza blanca quien había odiado a Claudio fuera ejecutado, el Padre O'Leary dijo, “Este fue el hombre mas sucio, la persona mas inmoral que Yo haya conocido. Su odio por Dios, por todo lo espiritual desafiaba cualquier descripción.”
Justo antes de su ejecución, el doctor del condado le rogó a este hombre que por lo menos se arrodillara y dijera un Padre Nuestro antes de que el Jefe de la Cárcel viniera por el.
El prisionero le escupió la cara al doctor.
Cuando el había sido asegurado en la silla eléctrica, el Jefe de la Cárcel le dijo, “Si tienes algo que decir, dilo ahora.”
El hombre condenado empezó a blasfemar.
De repente el condenado a muerte paró, y sus ojos se fijaron en la esquina del salón, y su rostro se llenó de terror absoluto.
El gritó.
Volviéndose hacia el Jefe de la Cárcel, entonces dijo, “Jefe, consígame un sacerdote!”
Ahora, el Padre O'Leary había estado en el salón puesto que la ley requería que un hombre del clero estuviese presente en las ejecuciones. El sacerdote sin embargo estaba escondido detrás de unos reporteros puesto que el hombre condenado había amenazado maldecir a Dios si veía cualquier sacerdote.
El Padre O'Leary inmediatamente fue hacia el hombre condenado. El salón fue desocupado de todo el resto de gente y el sacerdote escuchó la confesión del hombre. El hombre dijo que había sido Católico, pero que se había salido de su religión cuando tenía dieciocho años debido a su vida inmoral.
Cuando todo el mundo regresó al salón, el Jefe de la Cárcel le preguntó al sacerdote, “Que le hizo a este hombre cambiar de idea?”
“Yo no se” dijo el Padre O'Leary, “yo no le pregunté”
El Jefe de la Cárcel dijo, “Bueno, yo no voy a poder dormir si no lo se”
El Jefe de la Cárcel se acercó al hombre condenado y le preguntó, “Hijo, que te hizo cambiar de idea?”
El prisionero respondió, “Recuerda ese hombre de raza negra, Claudio – a quien yo odiaba tanto? Pues bien, el está parado allá (el señalo), allá en la esquina. Y detrás de él con una mano sobre cada uno de sus hombros esta la Madre Santísima. Y Claudio me dijo, ‘Yo ofrecí mi muerte en unión con Cristo en la cruz por tu salvación. Ella ha obtenido este regalo para ti: el de que tu puedas ver tu lugar en el Infierno, si no te arrepientes’. Me fue mostrado mi lugar en el Infierno, y ahí fue cuando yo grité.”
Este, entonces es el poder de Nuestra Señora.
Vemos muchos paralelos entre estos hechos de la historia de Claudio Newman y el mensaje de Fátima en 1917. Hay énfasis sobre:
Confesión Sacramental,
Sagrada Comunión,
Hacer sacrificios por los pecadores,
La vision del Infierno.
“Muchas almas van al Infierno” dijo Nuestra Señora de Fátima, “porque nadie reza y hace sacrificios por ellas.”
Traducido por el Apostolado del Trabajo de Dios.

23 mar. 2008

¡¡HAZ ALGO POR LOS DEMÁS¡¡¡



- Un día, un sacerdote esperaba a su amigo médico para conversar sobre su vida espiritual. Aunque siempre había sido puntual, ese día se retrasó cuarenta minutos. Al llegar, se disculpó y le dijo: Padre, cuando me preparaba para salir, vi desde mi ventana del segundo piso que llegaba una anciana pobre a quien he atendido en otras ocasiones. Me molestó su inoportunidad. Agarré el teléfono para decirle a la recepcionista que le dijera que ya había salido; pero, entonces, me acordé de lo que dijo Jesús: Lo que hiciereis a uno de estos mis hermanos, a Mí me lo hacéis.

Así que la atendí. Y me sentí contento al comprender que mis pacientes son Cristo.


- Un día, un joven se propuso ir al encuentro de Dios. Preparó lo necesario y, al amanecer, empezó su gran aventura. Pensó que Dios estaría en el silencio de la gran montaña, que se divisaba al fondo del valle, y comenzó la escalada. En las faldas del monte se encontró a un anciano, que vivía en una pequeña y vieja cabaña. El anciano, al verlo, le dijo:
¿A dónde vas con tanta prisa?
Voy a la cumbre de la montaña, porque quiero encontrarme con Dios.
El anciano le dijo:
¿Por qué no te quedas conmigo una hora y me ayudas a reparar mi cabaña, que se está cayendo? Como ves, ya soy viejo y no puedo hacerlo solo.
El joven contestó:
Discúlpeme, tengo prisa. Ahora no puedo, se me hace tarde; pero, cuando regrese, lo haré con gusto.
Después de unas horas, el joven llegó a la cumbre de la montaña y empezó a gritar:
Señor, ¿dónde estás?
Así gritó una y mil veces, pero no hubo ninguna respuesta. Al ver su fracaso, pensó que Dios se había ido al valle y bajó de la montaña. Al pasar junto a la cabaña del anciano, vio que estaba completamente deshecha y el anciano tampoco estaba. Él, sin darle mucha importancia, siguió su camino.
Al poco rato, quiso rezar y se arrodilló en medio del campo, exclamando:
Señor, esta mañana te he buscado y no te he podido encontrar. Quería verte para hablar contigo.
Y el Señor le contestó:
Yo te pedí ayuda, pero estabas demasiado ocupado y no me la diste.

- Una vez, un hombre se presentó ante el juicio de Dios y le dijo: Señor, he cumplido todas tus leyes y he vivido de acuerdo a tus mandamientos. No he hecho nada malo. Mis manos están limpias. Sí, le dijo Dios, tus manos están limpias, pero están vacías. ¿Qué has hecho tú por los demás? No basta no haber hecho nada malo, hay que hacer muchas cosas buenas por ellos.
¡Qué tristeza, cuando en vez de ayudar y animar, dejamos morir a otros por nuestra comodidad o indiferencia!

- En una ocasión, se acercó un periodista a una niña esquimal, que amaba entrañablemente a Dios, y le preguntó:
¿Tú crees en Dios?
Sí, yo creo en Dios.
¿Crees que Dios te ama?
Sí, creo que Dios me ama.
Si crees que Dios existe y que Dios te ama, ¿por qué no te cuida y te envía suficientes alimentos y ropa para que no pases hambre ni frío?
Yo creo que Dios le mandó a alguien que me trajese esas cosas. Pero él le dijo No a Dios.
Maravillosa respuesta de una niña sin estudios, pero que indica que, muchas veces, somos nosotros los que no obedecemos a Dios para ayudar a los necesitados.
Cuenta la Madre Teresa de Calcuta: Un día, yendo por la calle, me encontré con una niña, que estaba tosiendo y casi muerta de frío, con un vestido roto y sucio. Pedía limosna con cara de hambre. Todos pasaban de largo. Aquel espectáculo me conmovió y me hizo exclamar interiormente: Pero ¿cómo Dios permite esto? ¿Por qué no hace algo para que esto no suceda? De momento, la pregunta quedó sin respuesta; pero, por la noche, en el silencio de mi habitación, pude oír la voz de Dios que me decía: Claro que hice algo para solucionar estos casos, te he hecho a ti.

19 mar. 2008

Tu me mueves Señor


No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido,ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.Tú me mueves, Señor; muéveme el verte clavado en la Cruz y escarnecido.Muéveme ver tu cuerpo tan herido muéveme tus afrentas y tu muerte.Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,que aunque no hubiera cielo, yo te amara,y aunque no hubiera infierno, te temiera.No me tienes que dar porque te quiera;pues aunque lo que espero no esperara,lo mismo que te quiero te quisiera.

10 mar. 2008

A MARÍA HEMOS DE RECURRIR


A María hemos de recurrir
Cuánta debe ser nuestra confianza en esta Reina sabiendo lo poderosa que es ante Dios, y tan rica y llena de misericordia que no hay nadie en la tierra que no participe y disfrute de la bondad y de los favores de María. Así lo reveló la Virgen María a santa Brígida: "Yo soy –le dijo la reina del cielo y madre de la misericordia- la alegría de los justos y la puerta para introducir los pecadores a Dios. No hay en la tierra pecador tan desventurado que se vea privado de la misericordia mía. Porque si otra gracia por mí no obtuviera, recibe al menos la de ser menos tentado de los demonios de lo que sería de otra manera. No hay ninguno tan alejado de Dios, a no ser que del todo estuviese maldito –se entiende con la final reprobación de los condenados-; ninguno que, si me invocare, no vuelva a Dios y alcance la misericordia". Todos me llaman la madre de la misericordia, y en verdad la misericordia de Dios hacia los hombres me ha hecho tan misericordiosa para con ellos. Por eso será desdichado y para siempre en la otra vida el que en ésta, pudiendo recurrir a mí, que soy tan piadosa con todos y tanto deseo ayudar a los pecadores, infeliz no acude a mí y se condena.
Acudamos, pues, pero acudamos siempre a las plantas de esta dulcísima reina si queremos salvarnos con toda seguridad. Y si nos espanta y desanima la vista de nuestros pecados, entendamos que María ha sido constituida reina de la misericordia para salvar con su protección a los mayores y más perdidos pecadores que a ella se encomiendan. Éstos han de ser su corona en el cielo como lo declara su divino esposo: "Ven del Líbano, esposa mía; ven del Líbano, ven y serás coronada... desde las guaridas de leones, desde los montes de leopardos" (Ct 4, 8). ¿Y cuáles son esas cuevas y montes donde moran esas fieras y monstruos sino los miserables pecadores cuyas almas se convierten en cubil de los pecados, los monstruos más deformes que puede haber? Pues bien, comenta el abad Ruperto, precisamente de estos miserables pecadores salvados por su mediación, oh gran reina, te verás coronada en el paraíso, ya que su salvación será tu corona, corona muy apropiada para una reina de misericordia y muy digna de ella. A este propósito, léase el siguiente ejemplo.
EJEMPLO
Conversión de María, la pecadora, en la hora de la muerte
Se cuenta en la vida de sor Catalina de San Agustín que en el mismo lugar donde vivía esta sierva de Dios habitaba una mujer llamada María que en su juventud había sido una pecadora y aún de anciana continuaba obstinada en sus perversidades, de modo que, arrojada del pueblo, se vio obligada a vivir confinada en una cueva, donde murió abandonada de todos y sin los últimos sacramentos, por lo que la sepultaron en descampado.
Sor Catalina, que solía encomendar a Dios con gran devoción las almas de los que sabía que habían muerto, después de conocer la desdichada muerte de aquella pobre anciana, ni pensó en rezar por ella, teniéndola por condenada como la tenían todos.
Pasaron cuatro años, y un día se le apareció un alma en pena que le dijo:
– Sor Catalina, ¡qué desdicha la mía! Tú encomiendas a Dios las almas de los que mueren y sólo de mi alma no te has compadecido.
– ¿Quién eres tú? –le dijo la sierva de Dios.
– Yo soy –le respondió –la pobre María que murió en la cueva.
– Pero ¿te has salvado? –replicó sor Catalina.
– Sí, me he salvado por la misericordia de la Virgen María.
– Pero ¿cómo?
– Cuando me vi a las puertas de la muerte, viéndome tan llena de pecados y abandonada de todos, me volví hacia la Madre de Dios y le dije: Señora, tú eres el refugio de los abandonados; ahora yo me encuentro desamparada de todos; tú eres mi única esperanza, sólo tú me puedes ayudar, ten piedad de mí. La santa Virgen me obtuvo un acto de contrición, morí y me salvé; y ahora mi reina me ha otorgado que mis penas se abreviaran haciéndome sufrir en intensidad lo que hubiera debido purgar por muchos años; sólo necesito algunas misas para librarme del purgatorio. Te ruego las mandes celebrar que yo te prometo rezar siempre, especialmente a Dios y a María, por ti.
Texto sacado del libro "Las Glorias de María" de (San Alfonso María de Ligorio)

LAS FLORES DE MARÍA



LAS FLORES DE MARÍA
Ocurrió en Bra, provincia de Cuneo, en la diócesis de Turín (Italia), el 29 de diciembre de 1336. Aquel día, en la tarde, Egidia Mathis, una joven esposa próxima a dar a luz, pasó por las afueras del pueblo junto a una imagen de la Virgen que estaba sobre un pilar y, en ese momento, dos soldados se acercaron a ella con intención de violarla. Ella se agarró desesperada a la imagen de la Virgen, pintada sobre el pilar, pidiendo ayuda; y, de repente, de la imagen salió un relámpago de luz que asustó a los soldados, que huyeron. Allí mismo se le apareció la misma Virgen María, que la consoló durante unos minutos, asegurándole que había pasado el peligro. Desaparecida la Virgen, al momento, dio a luz junto al pilar, sin ayuda de nadie. Después, fue a pedir ayuda a la casa más cercana. Ella contó lo sucedido y mucha gente se acercó al lugar de la aparición; y todos vieron algo extraordinario, el pilarcito estaba rodeado de numerosas florecitas blancas, a pesar de estar en pleno invierno. En torno a aquel lugar milagroso se desarrolló una devoción que llevó a la construcción de un santuario.
Pues bien, el hecho sobrenatural, que todavía sorprende a los sabios, es que aquella misteriosa aparición de flores blancas en pleno invierno, se sigue sucediendo desde entonces hasta la fecha sin explicación natural alguna. Se repite desde hace más de 670 años y constituye un enigma científico. La planta que florece es la que comúnmente se llama endrina, que suele florecer normalmente a partir de marzo o abril en Europa y, sin embargo, florece en diciembre.
Científicos italianos han estudiado este caso y no han podio encontrar ninguna causa razonable ni en el terreno ni en corrientes subterráneas o en energías electromagnéticas.
Solamente en el invierno entre 1877 y 1878 no se verificó la floración en diciembre. Apareció el 20 de febrero. Precisamente el día en que fue elegido Papa León XIII. ¿Coincidencia?
La floración, de ordinario, solamente dura unos diez días, pero en el invierno de 1898 y 1899 se prolongó por más de tres meses, coincidiendo con la exposición pública de la sábana santa de Turín, durante la cual fue fotografiada por primera vez por el fotógrafo Segundo Pía y mostrando al mundo el verdadero rostro de Jesús. El año 1973, la floración se adelantó mucho y permaneció hasta la primavera siguiente.
Precisamente, ese año, el 23 de noviembre, fue la primera vez que la sábana santa era presentada al mundo por televisión. Otros fenómenos extraordinarios se manifestaron durante la exposición de la sábana santa en 1978, cuando millones de peregrinos pudieron verla, entre ellos el cardenal Wojtila, que ese mismo año fue nombrado Papa con el nombre de Juan Pablo II.
¿Qué nos querrá decir nuestra madre con esas flores, que florecen fuera de tiempo y sin causa natural alguna? ¿Será, al igual que las rosas que hizo florecer en Guadalupe (México) en pleno diciembre de 1531, una señal más de su amor y protección sobre sus hijos? ¿No nos estará queriendo decir como a Juan Diego: No tengas miedo, no estoy yo aquí que soy tu madre?
Este post esta sacado del libro MARIA MADRE NUESTRA (del P.Angel peña O.A.R)

8 mar. 2008

EL ABORTO, LO QUE DICE EL CIELO


LO QUE DICE EL CIELO
La Madre Teresa de Calcuta ha dicho: El resultado del aborto será la tercera guerra mundial.” “Yo opino el país más pobre es el que mata los niños no nacidos para poder tener placeres y cosas extras. Temen tener que alimentar a Un niño más.

En las múltiples apariciones Marianas de este fin del siglo XX y a través de videntes y estigmatizados Jesucristo y la Santísima Virgen María están enviando a la humanidad mensajes sobre el aborto a muchos de estos profetas de hoy.
El hecho es que el Cielo nos está hablando sobre el aborto fuertemente e inequívocamente. Estos mensajes de La Virgen María y Jesús afirman enfáticamente que el aborto es asesinato. La Muerte de los no nacidos es una abominación que dama por la justicia de Dios. Todo el Cielo dama a Dios.
Para los líderes mundiales, políticos y líderes sociales que condonan y promulgan estos crímenes contra toda la humanidad, un día ominoso está en el horizonte; un día de gran infortunio. Muchos profetas a través del mundo han visto y reportado un día cercano de justicia. Muchos videntes han reportado visiones de niños abortados confrontándose a sus asesinos. Entre aquellos asesinados hay sacerdotes y santos.”

La Santísima Virgen María a uno de los videntes de Oliveto Cifra, Italia; mayo 24, 1985.
La Santísima Virgen María al vidente Mike Siate en Lubbock, Texas; 1988: “En una ocasión ella vino a nosotros durante el Rosario vestida toda de blanco como la nieve. Luego su bello traje blanco empezó a volverse rojo como la sangre. Mientras nos arrodillábamos asombrados, ella nos explicó que su traje se volvía rojo por la sangre siendo derramada por sus hijos abortados.”

La Santísima Virgen María a Julia Kim, la vidente estigmatizada de las apariciones de Naju, Korea, ¡985 (Estas apariciones están reconocidas por las autoridades eclesiásticas locales). Se le pidió a Julia sufrir mucho por los muchos pecados en el mundo de hoy, incluyendo el abominable pecado del aborto. Julia que recibe mensajes de La Santísima Madre, también experimenta terribles dolores. Estos incluyen dolores de parto de niños siendo abortados.

La Virgen habla frecuentemente sobre los atroces dolores. Ella experimenta por la matanza en todo el mundo de millones de bebés en los vientres de sus madres. -“Ora por la prevención de los abortos y por aquellos que los ejecutan.” “El aborto y la experimentación genética están implorando un castigo sobre el mundo.”

En julio 29, 1988 Julia experimentó dolores excruciantes. La Virgen María explicó que éstos eran los dolores los embrios sentían luchando contra la muerte mediante el aborto en el vientre de su madre. Julia experimentó cuatro veces el profundo sufrimiento de un niño no nacido siendo matado mediante el aborto. Ella se sintió nauseada y tomó una posición fetal. Julia gritó cuando el bebé iba a ser matado:
“¡NO, NO, NO!”; por el severo dolor causado por el instrumento de metal introducido en su matriz. Era el grito de una pequeña criatura tratando de escapar gritando... “¡Mamá! Mamá!”. Y el infante que quería vivir le suplicaba a su madre, “Mamá, no, no...! ¡Mamá, Mamá, no! Yo quiero vivir, Mamá, ayú dame a vivir, ayúdame a vivir, Mamá!... ¡Mamá, Mamá, Mamá!” Las personas presentes que la asistían lloraban amargamente al verla sufrir tanto.

La Santísima Virgen María a John Dorwns en el Distrito de Colombia - mayo 27, 1992:
“Hijo mío, yo he venido a hablar al mundo. Multitudes me conocen bajo la Imagen de La Virgen De Guadalupe, Nuestra Señora De Las Américas, y Patrona de los No Nacidos. Yo he venido esta tarde según solicita Mi Hijo Jesús que Yo sea reconocida en esta imagen circulada alrededor del mundo como Un medio de conversión y de traer el fin a los pecados del aborto. Aún cuando hablo, Satanás monta oposición a este plan. Pero la Gracia de Mi Corazón es mayor gue todo poder de las tinieblas. Hijo, Yo te doy este mensaje mediante la Gracia de Mi Corazón. Ahora debes darlo a conocer.”
La Santísima Virgen al propio John Downs en junio 3,1992:”... Yo deseo hagas saber como mi vientre Virginal duele por los pequeños que son desgarrados del vientre de sus madres. Por eso es que lloro, por tan gran pecado que se ha apoderado de la humanidad...”
Nuestro Señor a Nancy Fawler, Conyers, Georgia - marzo 19, ¡991: “... Yo aborrezco los asesinatos en esta tierra. Ustedes han matado los nonatos. Ustedes han matado la palabra de Dios, removiéndola de sus escuelas y de sus corazones. “Pónganme otra vez donde Yo pertenezco.”

La Santísima Virgen: “El aborto no sólo mata al niño.., también destruye parte de la conciencia de la madre para siempre. Ambos, la madre y el Doctor tendrán que dar cuentas a Dios por sus acciones. La vida, el alma inmortal, comienza en el momento de la concepción. Las almas de los bebés abortados van directamente al Cielo y se sientan en el trono de Dios. Oren por las madres; pidan arrepentimiento para ellas. Oren por estos Doctores para que tengan un cambio de corazón.

Mirjana Dragicevic - Medjugorje, Bosnia-Hercegovina junio 1991-Una de los seis videntes de Medjugorje: A la pregunta Si la Santísima Virgen había mencionado el aborto en Estados Unidos, contestó: “No sólo en Estados Unidos si no en todo el mundo. La Santísima Virgen dijo que no hay pecado para Dios que no pueda ser perdonado. Pero para el aborto hay que hacer penitencia toda la vida, no sólo la Madre si no ambos padres, madre y padre.
Dios perdona todos los pecados, incluyendo el aborto. Dios sólo pide que uno regrese a Él y busque Su amor y su perdón.
este post lo he sacado de la siguiente pagina--->>http://www.acristopormaria.com.ar/Angelitos/angelitos15.htm
http://es.youtube.com/watch?v=MiYMmwmIESA

LA EUCARISTIA FUENTE DE SANACIÓN







EUCARISTÍA Y SANACIÓN
La Eucaristía es fuente de luz y de amor para los que se acercan a Jesús. También es fuente de salud para los que se acercan con fe, como la mujer hemorroísa del Evangelio. La hermana Briege McKenna nos cuenta algunos de estos milagros en su libro Los milagros sí ocurren.
Dice: Un día me telefoneó un sacerdote muy angustiado y asustado. Acababa de saber que tenía cáncer en las cuerdas vocales y que, dentro de tres semanas, tendrían que extirparle la laringe. Me dijo que estaba desesperado, había sido ordenado apenas hacía seis años. Al orar con él, sentí que el Señor quería que yo le hablara de la Eucaristía. Le dije: "Padre, yo puedo orar por usted ahora por teléfono y lo haré. Pero ¿esta mañana no tuvo un encuentro con Jesús? ¿No se encuentra con él cada día? Padre, cada día, cuando celebra la misa, cuando toma la hostia sagrada, usted se encuentra con Jesús. ¿Se da cuenta de que Jesús pasa a través de su garganta? No hay nadie mejor a quien ir sino a Jesús. Pídale a Jesús que lo sane".
Lo oí llorar por teléfono. Y se despidió dándome las gracias. Tres semanas después, ingresó al hospital para ser operado. Me llamó más tarde para decirme que la cirugía no se realizó. Los médicos descubrieron que el cáncer había desaparecido y que sus cuerdas vocales estaban como nuevas. Nunca supe su nombre. Pero un año después, tuve noticias de él a través de un amigo suyo. Antes de su enfermedad, este sacerdote joven había dejado de celebrar la misa diaria excepto los domingos. Él tomaba la misa muy a la ligera. Y Dios usó esta experiencia del cáncer para transformar su vida. Este sacerdote fue sanado completamente, no sólo físicamente. Se volvió un sacerdote centrado en la Eucaristía. La Eucaristía se volvió para él, un momento de encuentro con Jesús vivo.
Otra sanación ocurrió en Sydney, Australia. Una mujer fue a un lugar, donde el padre Kevin y yo estábamos hablando. Ella se me acercó en un pasillo para pedirme que orara por ella. Estaba desesperada, porque padecía un cáncer al estómago. Tenía un tumor que le causaba una gran hinchazón. Los médicos le dijeron que no tenía caso operarla, porque el tumor se había extendido demasiado.
Yo sabía que habría una misa esa tarde, así que le dije que iba a orar por ella, pero que asistiera también a la misa y le pidiera a Jesús que la sanara. Su preocupación más grande era el miedo a la muerte. Yo le dije: "Vaya a encontrarse con Jesús en la Eucaristía. Jesús le dará la fortaleza para enfrentar cualquier cosa que se presente en su vida. Si Él ha decidido que cruce el umbral de la muerte, Él le dará la gracia de atravesar la puerta sin ese miedo terrible. Y, si ha de vivir, Él le dará la gracia de vivir"... Por la noche, cuando teníamos un encuentro con una gran multitud, vino corriendo por el pasillo, se arrojó en mis brazos y me dijo:
Hermana, sucedió, sucedió.
¿Qué sucedió?
Míreme. Vine esta mañana. Asistí a la misa como me dijo. Cuando me levanté para comulgar, me dije: En unos minutos voy a encontrarme con Jesús. Voy a recibirlo en mi corazón y le pediré que me ayude... Tan pronto como sentí la hostia en mi lengua, sentí como si algo me quemara la garganta y me llegara hasta el estómago. Miré mi estómago y la protuberancia había desaparecido.
El padre Emiliano Tardif, estando predicando en Tahití, Polinesia francesa, dice: El testimonio que más me impresionó fue el de un hombre que estaba completamente ciego de un ojo, con el otro veía muy poco, y dentro de poco tiempo tendría que operarse. Durante la misa de los enfermos, precisamente en el momento de la elevación de la hostia, vio una gran luz en la iglesia y sus ojos se abrieron. ¡Había sanado!.
Y sigue diciendo: Estando en Brazzaville, Zaire, durante la misa por los enfermos yo prediqué sobre la Eucaristía como sacramento de curación y el Señor vino a confirmar su presencia real en la hostia consagrada, curando a dos paralíticos. Una mujer de unos 35 años había sido llevada en una camilla. Ella yacía paralítica en cama desde hacía dos años y medio. El Señor la levantó después de la comunión... En ese momento, otro hombre paralítico, que había sido llevado en brazos por su familia, también se levantó y caminó solo, tranquilamente, avanzando hasta el altar. Las curaciones de todo tipo se multiplicaban. Jesús volvía a decir a su pueblo: No teman. He aquí a su Dios.
Ciertamente, Jesús está vivo y presente en la Eucaristía y puede hacer hoy los mismos milagros que hacía hace dos mil años.




EUCARISTÍA, PRESENCIA PLENA DE DIOS
Hay quienes dicen que no necesitan ir a la iglesia para orar y hablar con Dios. Ciertamente, Dios está en todas partes y nos escucha, pero su presencia no es la misma en todas partes. Hay diferentes clases de presencias de Dios como las hay entre las personas. Por ejemplo, una persona puede hacerse presente a otra, pensando en ella. Si la llama por teléfono, su presencia será mucho más fuerte. Si, además de hablar por teléfono, la puede ver en una pantalla, será aún más intensa esta presencia; pero, sobre todo, si va a visitarla a su misma casa, su presencia será total, porque entonces podrá abrazarla y hablar privadamente con ella, confiándole todos sus secretos sin temor a ser escuchada.
Pues bien, pensemos en Dios hace dos mil años. Si alguien quería rezar y se iba al campo para hablar con Él ante la naturaleza, Dios escuchaba su oración. Si iba al templo de Jerusalén, la presencia de Dios era más cercana y profunda. Pero, si iba a visitar a Jesús personalmente para escuchar directamente sus enseñanzas y poder abrazarlo, sería la mayor cercanía posible que podía tener con Dios, a través de la persona de Jesús.
Ahora pasa lo mismo. Uno puede rezar en su casa o en el campo. Puede ir con fervor a una procesión o asistir a una ceremonia religiosa o asistir a un grupo de oración y allí sentirá la presencia de Dios más fuerte y profunda, pues donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mt 18, 20). Pero la máxima presencia posible, la presencia total, sólo podrá vivirla ante la presencia real de Jesús, como hombre y como Dios, que se da en la Eucaristía. Y esta presencia llega a su punto culminante en el momento sublime de la comunión eucarística, de la común unión con Cristo, que es como si recibiéramos un abrazo personal de Jesús con todo su cuerpo, alma y divinidad, con todo su cariño, como lo recibían los niños y quienes se acercaban a Jesús hace dos mil años.

7 mar. 2008

El Sagrario



AL PIE DEL SAGRARIO
El sagrario debe ser el lugar de nuestro encuentro con Jesús, como lo era para Moisés la tienda de la reunión o de las citas divinas ( Ex 33). Allí Moisés hablaba cara a cara con Dios "como un hombre habla con su amigo" (Ex 33,1 l). Y Dios se manifestaba en una nube que se colocaba sobre la tienda ( Ex 33,7-10). En aquella tienda, Moisés le contaba sus problemas, intercedía por el pueblo, pedía, adoraba, y Dios le comunicaba sus secretos, pues Moisés era "un amigo de confianza" (Núm 12,7-8). Y, al salir de la tienda, el rostro de Moisés brillaba de alegría y paz.
Pues bien, para la esposa de Jesús, el sagrario debe ser el lugar del encuentro y de reunión con el Esposo. Allí la espera El para contarle sus secretos, sus problemas... y escucharla y darle todo su amor, porque El es "cariñoso con todas sus criaturas" (Sal 145,9).
El sagrario es el centro de amor del Universo y desde allí, Jesús con su Corazón cósmico calienta TODO lo que existe. El sagrario es la hoguera de amor divino, que enciende las almas y las llena de amor, alegría y paz. El sagrario es la fuente de la vida, de la verdadera vida, de la vida de Dios. El sagrario es el trono de la Trinidad en la tierra y el lugar más apropiado para nuestras citas y reuniones con nuestro Dios. La Eucaristía es la mayor fuerza de transformación y santificación del mundo entero. El que quiera ser santo necesita de la Eucaristía, del pan de vida, que es la mejor vitamina espiritual para nuestro crecimiento espiritual.
Desde el sagrario, Jesús irradia toda su luz y toda bendición, pureza, salud. Así lo afirma Malaquías: "A los que honran su Nombre, les brillará el sol de Justicia (Cristo), que lleva la salud en sus rayos" (Mal 3,20). Por eso, es tan importante dejarnos bañar por su luz divina, dejarnos empapar de su amor. Pues sus tesoros son inagotables y tiene todos sus almacenes llenos para todos los que se acercan en El. El sagrario es como el Banco de la Providencia de Dios. Todo el que necesite algo para su vida, que venga: "El que tenga sed, que venga y recibirá gratis del agua de la vida" (Ap 22,17).
Jesús te dice: "Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno escucha mi voz y abre la puerta, yo entraré a él y cenaré con él y él conmigo" (Ap 3,20). "Dichosos los invitados a la cena del Señor". Jesús quiere cenar con todos en la Eucaristía. Por esto, la esposa de Jesús debe ser misionera de Jesús Eucaristía, debe propagar por todas partes el amor y devoción a Jesús Eucaristía. Jesús necesita amor y sigue diciendo sin cesar, como en la cruz: "Tengo sed" (Jn 19,28). Tengo sed de almas, tengo sed de amor, tengo sed de compañía y de consuelo sobre todo de mis esposas.
Dale, pues, TODO tu corazón. El no quiere corazones a medias, los quiere enteros ( Eclo 1,36; 1 Co 7,32-34). El te necesita a sus pies. El te ama y te espera. Por eso, si lo amas, pídele su dirección. Su nombre es Jesús y vive en la Eucaristía. No olvides que "el maestro está ahí y te llama" (Jn 11,28). Vete a visitarlo fuera de las horas de Comunidad, cuéntale tus secretos más íntimos, ten confianza, no le tengas miedo. El quiere llenar tu corazón con TODO su amor, pero es necesario que se lo entregues TODO, hasta tu poder de decisión, tu voluntad, para que El decida por ti lo que más te conviene.
No tengas miedo, El controla el Universo, el es el dueño y Señor de las galaxias y te ha creado a ti. El te conoce por tu nombre y apellidos. Estás en buenas manos y no te va a defraudar, fíate de El y déjate enamorar por El. Y dile muchas veces: JESUS, YO TE AMO. YO CONFIO EN TI. El tiene un corazón sensible y se sentirá muy feliz de escucharlo de tus labios. Hazlo feliz. Centra tu vida en El. Métete cada día en la hoguera del sagrario y déjate quemar, poco a poco, para que seas una antorcha divina, un holocausto para Dios, una misa viviente. Y únete a todas las misas del mundo, especialmente a las que celebre algún sacerdote, a quien estás unida por lazos de fraternidad espiritual.

(sacado del libro holocausto de amor)

María Toda de DIOS



LA TODA DE DIOS
María es por excelencia la TODA hermosa, la TODA pura, la TODA Santa (panagia de la tradición oriental). Ella es Inmaculada, Santísima y Purísima. Ha sido, es y será la criatura más bella que Dios ha creado. "Ella es quien desde su concepción Inmaculada, refleja más perfectamente la belleza de Dios. Y la Iglesia la invoca con el título de TODA HERMOSA... Ella es un ejemplo sublime de perfecta consagración, por su pertenencia plena y entrega TOTAL a Dios... y maestra de seguimiento incondicional (a Cristo)... Nuestra relación filial con María es el camino privilegiado para la fidelidad a la vocación recibida y una ayuda eficacísima para avanzar en ella y vivirla en plenitud" (VC 28). "Ella es Madre de Dios Hijo, Hija predilecta del Padre y Sagrario del Espíritu Santo" (Vat II, LG 53). María es como la zarza ardiente de Moisés, que ardía y no se consumía, porque era TODA DE DIOS. ¡Qué bella es María!
Cuando el Papa Pío IX definió el dogma de la Inmaculada Concepción el 08-12-1884 en la Basílica Vaticana, nos dice: "Dios me dio un conocimiento tan claro y tan profundo de la pureza total de la Virgen que me sentí abismado con aquel conocimiento y por mi alma se desbordaron unas delicias inenarrables, delicias que no se pueden comparar con nada de este mundo. Debo afirmar que de no haber sido asistido en aquellos momentos por una gracia o ayuda especial, yo hubiera muerto entonces de la dicha que sentía, bajo el impacto de aquel conocer contemplativamente la incomparable hermosura de la Virgen Inmaculada".
Ella estuvo siempre abierta y disponible a los planes de Dios, aun cuando tuvo que ver a su Hijo perseguido, despreciado y crucificado. Ella siempre le dijo SI a Dios y supo asumir su misión de Madre de Jesús con todas sus Consecuencias. Nunca olvidaría la lección que le dio Jesús, cuando, como buena madre, lo buscaba angustiada después de tres días que había desaparecido a sus doce años. Al encontrarlo, le dijo con la alegría del encuentro y el amor de su corazón: "Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? Mira, tu padre y yo, apenados, andábamos buscándote. Y El les dijo: ¿Por qué me buscábais? ¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre" (Lc 2,48-49). Nunca más le pediría cuentas o le preguntaría el por qué. Desde ese momento, comprendió que su Hijo le pertenecía al Padre y debía cumplir su misión según sus criterios divinos.
Ella fue la fiel servidora de Dios, la TODA DE JESUS. Toda su vida fue para El, para servirle y hacerlo feliz. Un buen ejemplo para sus esposas. Ella se consagró a Jesús en cuerpo y alma. ¿y tú? ¿Te has consagrado a María? María es el camino más fácil, más rápido y más seguro para llegar a Jesús. La consagración a María será la mejor garantía para perseverar en la fe y la vocación. Ella nos cubrirá con su manto y nos protegerá de toda tentación y de todo poder del Maligno. Esto puedo decirlo por propia experiencia, pues, cuando era un niño, me consagré a María y Ella me defendió y salvó mi sacerdocio en los momentos difíciles en que pensaba abandonarlo todo. MARIA es un seguro de vida para nosotros, una garantía para nuestra fe y vocación, no lo olvides nunca.
Déjale todas las puertas abiertas y con ella entrará también Jesús, para que, siendo de María, seas DE JESUS. Dile a María: "Soy TODA TUYA, Reina mía, Madre mía, y cuanto tengo tuyo es". Y después dile a Jesús: "Oh Jesús, por medio de María, me consagro a Ti y quiero ser TODA TUYA y que Tú seas el Señor y el Rey de mi vida". Amén
Imita siempre a María. Vive tu misa diaria en unión con Jesús y con María, en sus Corazones, para sentir con Ellos y Sufrir en Ellos por la salvación del mundo entero. Tú eres una pequeña María, madre de todos los hombres y debes ser como Ella corredentora. Además, Ella te pide TODO tu corazón para dárselo a Jesús. Ella te dice: "Dame, hija mía, tu corazón" (Prov 23,26). Dáselo sin miedo para que seas madre, hija y esposa. Madre de las almas, hija de Dios y esposa de Jesús.
Ella te llevará a la plenitud en el amor por el Espíritu Santo. Sí, Ella te estará ofreciendo constantemente a Jesús en el altar de su Inmaculado Corazón y estará celebrando la misa de Jesús contigo en su Corazón.
Vete siempre a Jesús por María. Ama siempre a Jesús por María. Y, cuando llegues a ser TODA DE MARIA, serás TODA DE JESUS, TODA DE DIOS. No olvides que, mientras dure tu vida, el holocausto continúa y el fuego del amor sigue quemando y purificando hasta hacerlo TODO NUEVO en ti, y hacerte una nueva criatura,
"El que es (TODO) de Cristo es una criatura nueva, TODO lo viejo pasó y ahora TODO es nuevo" (2 Co 5,17).
Por eso, repite sin cesar, en un acto continuo de amor:
JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD ALMAS.
JESUS, YO TE AMO, YO CONFIO EN TI.

sacado del libro "holocausto de amor"

CORAZÓN LIMPIO



CORAZON LIMPIO

Tu corazón debe estar totalmente limpio para que puedas amar a Dios al 100% de tu capacidad. Por ello, debes liberarte, día a día, de todos los egoísmos y heridas que limitan tu capacidad de amar. Analízate a ti misma y observa todas tus limitaciones. ¿Te afecta el juicio negativo de otros sobre ti? ¿Tienes prejuicios sobre algunas personas? ¿Te resulta difícil amar a alguien? ¿Te resientes con facilidad? ¿Eres dura para perdonar o para servir o para compartir tus cosas? ¿Tienes apegos a ciertas cosas, personas o lugares? ¿Tienes miedos graves, obsesiones, traumas? ¿Te deprimes y te hundes fácilmente? ¿0 crees que tienes un corazón sano y limpio? ¿Estás dispuesta a darlo TODO, hasta algún miembro de tu cuerpo, si Dios te lo pide?
De todas maneras, no te desanimes, Jesús ha venido a sanar y limpiar. El es el mejor psiquiatra y psicólogo del mundo. El es el mejor médico cirujano y puede cambiar tu corazón de piedra en un corazón de carne (Ez 36,26). El sagrario es su consultorio, donde puedes acudir sin sacar cita a cualquier hora del día o de la noche. El no te va a cobrar nada y te va a recibir con infinito amor. El es especialista en todas las enfermedades, es médico de cuerpos y almas. Acude a El. Entrégale todos tus sentimientos negativos, todas tus tristezas, miedos, dudas, ansiedades, soledad, agresividad. Dale TODO, hasta tu sexualidad. El quiere sanarte, desde el vientre de tu madre, todo lo que hayas recibido negativamente, aunque haya sido sin culpa tuya.
Si te pesa tu subconsciente por tantos recuerdos dolorosos o experiencias negativas..., El te aliviará. Déjate bañar en su luz, en su amor, en su paz cada día. Tu vida es un libro abierto para El. No le vas a decir nada nuevo. El lo sabe todo. Así te será más fácil contárselo TODO. Además, para El nada hay irreversible o imposible. Por muy fuertes que sean tus complejos, miedos o adiciones, El puede romperlos. El quiere hacer de ti una persona nueva. Déjate amar por Jesús. Su amor te irá sanando poco a poco. Su amor es sanador.
Que nada ni nadie sea capaz de quitarte tu alegría, porque tu alegría es de Dios. Y ¿quién te separará del amor de Jesús? "¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada?... En todas estas cosas vencemos por aquél que nos ha amado. Porque estoy seguro que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor" (Rom 8,35-39).
Entrégale a Jesús por medio de María todos tus miedos y todo lo que te limita como persona, y pídele un corazón sano y limpio para amarlo con TODO tu corazón. Así cumplirás el primer y más importante mandamiento, que compendia todos los demás y en el que se resumen toda la Ley y los profetas: "Amarás al Señor tu Dios, con TODO tu corazón, con TODA tu alma, con TODAS tus fuerzas y con TODA tu mente y al prójimo como a ti mismo... Haz estoy vivirás" (Le. 10,26-28).

Autor---FAM DUAREZ MENDOZA (sacado del libro "holocausto de amor")

VISITAS AL SANTISIMO SACRAMENTO

Este es un lindo mensaje que me mandaron.
Queridos amigos: Paz y Bien

Continuamos con las VISITAS AL SANTISIMO SACRAMENTO

Fuente: VISITAS AL SANTISIMO SACRAMENTO

Autor: P. Ángel Peña Benito, O.A.R.

Tema: DUODECIMA VISITA (es Jesús el que nos habla)
Desearía que te consagres a Mí. Quisiera que me ames y que te acerques a Mí con las manos abiertas, con el corazón abierto, con la mente abierta a todo lo que quiera darte o pedirte. ¿Tienes miedo de que te pase algo malo? ¿No sabes que todo el Universo está en mis manos? ¿No sabes que controlo hasta el último electrón del Cosmos? Ven aquí y descansa tranquilo entre mis brazos. No temas por lo que pueda sucederte. Todo está bajo mi control. Descansa.
¿Quieres darme una alegría? Ofréceme todo lo que tienes: tus padres, hermanos, familiares, tu hogar, tu trabajo, tu cuerpo, tu alma, tus diversiones, tus necesidades, tus pecados, tus ilusiones... Dámelo todo. Y, después, dame la oportunidad de coger algo o de poner algo en tus manos. ¿Estás dispuesto? ¿Confías en mi amor por ti? ¿Crees en mi amor? ¿Crees que yo todo lo hago por amor? No temas, te quitaré algunas cosas y te daré otras, pero déjame hacer. No me digas lo que tengo que hacer en tu vida. Yo soy Dios y lo sé todo y TE AMO.
Consagrarse a Mí significa que me entregues todo sin condiciones y que me dejes actuar a Mí. Cuida de mis cosas y yo cuidaré de la tuyas. ¿Trato hecho? ¿De verdad? Te aseguro que no saldrás perdiendo, conmigo todos ganan. Así que no temas, déjame todo lo que tienes… en mis manos, necesito las manos libres. Después no me pidas cuentas, aunque te duela. Yo soy buen médico y sé cuándo tengo que operar y dónde y sé lo que necesitas. No tengas miedo... Déjame amarte y hacerlo todo por tu bien, de acuerdo a mis planes, que son mejores que los tuyos. Tú ves sólo el presente, yo veo el futuro y, por eso, te pido que confíes en Mí. Entrégamelo todo sin excepción. Pon en mis manos tu salvación eterna, tu santificación, tu progreso, tu virtud, tus defectos, tus deseos, todo. Yo cuidaré de tu salud, de tus familiares y seres más queridos. Confíamelos sin temor.
Si te consagras a mí, debes velar por mis intereses. ¿Sabes cuáles son mis intereses? Las almas, sólo las almas. Ellas son mi tesoro, mi amor. Por ellas, me hice hombre y sufrí y acogí la muerte en cruz. Por ellas estoy prisionero en el sagrario. Dame almas, sé un apóstol, sálvame almas. Para ello, te pido que ores mucho por ellas.
Además, te pido sacrificios. Acepta con paz todas las penas y trabajos de cada día. Lleva tu cruz diaria con resignación y ofréceme tus dolores y enfermedades por la salvación de las almas. Si eres capaz de ofrecerme todo tu dolor con paz... ¡qué rico apostolado estás haciendo ya! Haz también sacrificios voluntarios: privarte de una golosina, de un programa de televisión, de un gusto o de un capricho y dámelo todo con alegría. Yo quiero apóstoles alegres, con la sonrisa a flor de labios. Y, después, ofréceme todas las obras de cada día: tu trabajo, tu descanso, tu caminar, tu hablar, tu paciencia y tu comprensión con los demás, tu sonrisa y tu amor sincero... Y, a lo largo del día, levanta tu alma a Mí. También me gustaría que buscaras nuevos apóstoles que se consagren a Mí, que repartas literatura católica, buenos libros, que harán mucho bien a sus lectores... Es tan fácil ser apóstol. ¡Hay tantas maneras de hacerme feliz y hacer algo por la extensión de mi reino!
Mis libros están en
http://www.libroscatolicos.org/
y los puedes descargar de diferentes maneras. ¡Inténtalo!

JESUS ESTÁ VIVO