1 feb. 2013

Fwd: [Jesús en Tí Confío] EXTRAÑOS CAMINOS DE DIOS



Me llegó este hermoso mensaje y lo comparto con ustedes.

A la orilla de un bosque y apartado de la gente, vivía un ermitaño entregado a
reflexiones espirituales; pero cuanto mas consideraba lo que ocurría en este
mundo, menos comprendía el trato de dios con los hombres, lo cual lo tenia muy
perplejo y lo confundía cada vez mas.
Un día meditando en esto, se durmió y tuvo un sueño de lo mas extraño y
aleccionador. Soñó que debía hacer un largo viaje a través del bosque y se
hallaba preocupado acerca de como llegar a feliz destino. En esas
circunstancias se le acerco un hombre, le dijo, sígueme Andrés, tu solo no
hallarías el camino a través del bosque, yo te lo indicare. Impresionado por la
amabilidad del personaje y la autoridad con la que le hablaba; Andrés se fue
con el.
Al anochecer llegaron a una casa, cuyo dueño los recibió cordialmente. Les dio
una rica cena y les preparo una cómoda cama. Este ha sido un día especial, uno
de los mas felices de mi vida y debemos celebrarlo, mi enemigo se ha
reconciliado conmigo y en prenda de su amistad me ha regalado esta copa de
oro, que guardare entre mis mas preciados tesoros, les dijo.
A la mañana siguiente, se levantaron temprano para continuar su camino, le
agradecieron su atención y le desearon bendición de Dios por su hospitalidad.
Pero antes de despedirse, Andrés noto que su compañero tomaba secretamente la
copa de oro y se la guardaba entre sus ropas. Quiso reprocharle su ingratitud,
pero el extraño le dijo: silencio, estos son los caminos de Dios.
Al mediodía llegaron a otra casa, la de un avaro que les negó hasta el agua
para beber y los lleno de burlas para alejarlos de su casa. Pasemos mas
adelante, le dijo su acompañante, pero primero sacudamos el polvo de nuestros
pies; y al decir esto, se saco la copa de oro y la entrego al avaro, quien la
recibió con sorpresa y codicia. ¿Que haces?, pregunto intrigado Andrés, pero su
compañero poniéndose el dedo sobre los labios le respondió, "Silencio, estos
son los caminos de Dios"; y siguieron andando.
A la caída de la noche, golpearon a la puerta de una choza miserable, era de
un hombre pobre que luchaba contra la adversidad, que parecía ensañarse contra
el, a pesar de todo su trabajo; había tenido que vender su propiedad, parcela
por parcela y lo único que le quedaba era esa choza. "Soy muy pobre", les dijo
el hombre, "pero no puedo permitir que continúen el camino hasta mañana, la
noche es fría y oscura y la senda peligrosa a estas horas, pasen a compartir
con mi familia lo poco que tenemos".
A la mañana siguiente le agradecieron su amabilidad y se despidieron. "Dios te
ayudara" le dijo el compañero de Andrés, pero cuando el hombre se dio vuelta
para llamar a su esposa, el extraño coloco secretamente en el techo un fuego
que media hora después habría de reducir a cenizas la choza y todo cuanto en
ella se hallaba. "No seas perverso", casi le grito al oído Andrés, al mismo
tiempo que trataba de retener su mano, pero el extraño le respondió: "Silencio,
estos son los caminos de Dios".
Al anochecer del tercer día, llegaron a la casa de un hombre que les recibió
cortésmente pero que parecía preocupado y taciturno, ausente de lo que pasaba a
su alrededor, no mostraba alegría sino ante la presencia de su hijo único, un
muchachito inteligente y despierto. Al otro día al despedirse los acompaño un
trecho del sendero, pero luego les dijo, los acompañare solo hasta aquí, mi
hijito les mostrara el camino hasta el puentecillo del torrente, su corriente
es rápida y profunda, les ruego que cuiden de el, para que no le suceda algún desagravio.
Dios velara por su bien le respondió el extraño personaje, estrechando la mano
del padre. Cuando llegaron al puente, el niño quiso volverse, pero el
misterioso compañero de Andrés, le ordeno, "pasa delante de nosotros", y cuando
el niño estuvo en a medio del puente lo hizo caer a la espumosa y fuerte
corriente. Andrés grito desesperado: "prefiero morir perdido en el bosque antes
que dar un solo paso mas contigo; ¿son estos los caminos de Dios que quieres
mostrarme?".
En este instante el misterioso compañero se transformo en un ángel de luz y le
dijo: "escucha Andrés, la copa que sustraje al hombre hospitalario estaba
envenenada, al avaro en cambio de sus pecados y de su inutilidad en el mundo,
beberá en ella su propia muerte, el pobre y trabajador, removerá los escombros
para levantar de nuevo su casa y hallara bajo las cenizas un tesoro que lo
salvara a el y a su familia de la miseria, de aquí en adelante; el hombre cuyo
hijito hice caer en el torrente, proyectaba un asalto en el camino mañana, y
pensaba llevar por primera vez a su hijo para que aprendiera a ser salteador,
así el muchacho habría llegado a ser un asesino, la perdida del hijo lo hará
recapacitar y lo inducirá a buscar el buen camino. Mientras que el niño murió
en estado de inocencia y se salvara. Si no te hubiera revelado no podrías
comprender los propósitos de Dios en esta serie de hechos inexplicables a tu
manera, has tenido un ejemplo de los caminos del Señor. Ahora no te preocupes
mas por ellos en el porvenir". Con esto, el ángel desapareció y el ermitaño
despertó curado de todas sus perplejidades.

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1 comentario:

  1. Hermosa reflexión, es verdad que no entendemos a Dios, por eso es mejor confiar en el, como un niño pequeño se confía al padre que lo ama... Paz y bien.

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