3 may. 2008

CONSAGRACIÓN A Los Sagrados Corazones de JESUS Y MARÍA


PROMESAS A LOS QUE SE CONSAGREN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESUS Y AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Las Doce Promesas del Sagrado Corazón de Jesús a las familias que lo honren
Les daré todas las gracias necesarias a su estado de vida.
Pondré la paz en sus familias.
Bendeciré todas las casas en las que sea expuesto y honrado el cuadro de Mi Corazón.
Los consolaré en todas sus aflicciones.
Seré su amparo durante la vida y especialmente en la hora de la muerte.
Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
Los pecadores encontrarán en Mi Corazón una fuente y océano sin límites de misericordia.
Las almas tibias se volverán fervorosas.
Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a una gran perfección.
Daré a los sacerdotes el poder de conmover a los corazones más endurecidos.
Los que propaguen esta devoción tendrán sus nombres escritos en Mi Corazón para no ser borrados nunca de El.
Les prometo, en la excesiva misericordia de Mi Corazón, que Mi amor todopoderoso dará a todos los que comulguen en los Primeros Viernes de Nueve Meses Consecutivos, la gracia de la penitencia final; ellos no morirán en Mi desgracia ni sin los sacramentos: Mi Divino Corazón será su refugio seguro en sus últimos momentos.






FATIMA Y EL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA
Nuestra Señora se apareció a tres niños pastores en Fátima, Portugal, durante seis meses consecutivos desde mayo a octubre de 1917. El día señalado fue el 13 de cada mes. Nosotros enfocaremos aquí una parte de las apariciones y el diálogo entre Lucía, quien habló con Nuestra Señora, mientras que los otros dos niños observaban y escuchaban. Tomamos estos pasajes de las Memorias de la Hermana Lucía que documentan estos hechos, porque ilustran sobre la importancia de la devoción al Inmaculado Corazón de María.


“Mira, hija mía, mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos en cada momento me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú al menos, haz por consolarme y dí que a todos aquellos que durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la sagrada comunión, recen el rosario y me acompañen 15 minutos meditando sus misterios con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación."





Mensajes dados por la Virgen al P. Gobbi del Movimiento Sacerdotal Mariano:
13 de mayo de 1976
Aniversario de la primera Aparición en Fátima
Consagraos a mi Corazón Inmaculado.
“Hoy, hijos míos predilectos, recordad mi venida aquí a la tierra, en la pobre Cova de Iria, en Fátima. Bajé del Cielo para pediros la Consagración a mi Corazón Inmaculado.
Por medio de vosotros, Sacerdotes de mi Movimiento, cuanto os pedí entonces se está ahora realizando. Vosotros os consagráis a mi Corazón Inmaculado y conducís las almas a vosotros encomendadas a esta consagración querida por Mí misma.
Desde aquel día ha pasado mucho tiempo: ya son cincuenta y nueve años.
Aconteció también la segunda guerra mundial, predicha por Mí como castigo permitido por Dios para una Humanidad que no se ha arrepentido, por desgracia.
Ahora estáis viviendo los momentos en que el Dragón rojo, a saber, el ateísmo marxista, se ha propagado por todo el mundo y hace estragos cada vez mayores entre las almas.
Logra verdaderamente seducir y precipitar un tercio de las estrellas del cielo.
Estas estrellas, en el firmamento de la Iglesia, son los Pastores: sois vosotros, pobres hijos míos Sacerdotes.
¿Acaso no os ha confirmado también el Vicario de mi Hijo que hoy son los amigos más queridos, incluso sus mismos comensales, los Sacerdotes y Religiosos, los que traicionan y se ponen contra la Iglesia?
Ésta es, pues, la hora de recurrir al gran remedio, que el Padre os ofrece, para resistir a las seducciones del Maligno y para oponeros a la verdadera apostasía que cada vez se extiende más entre mis pobres hijos.
¡Consagraos a mi Corazón Inmaculado!
A quien se consagra a mi Corazón Inmaculado, vuelvo a prometerle la Salvación: la salvación del error en este mundo y la salvación eterna.
La obtendréis por mi especial intervención de Madre. Así impediré que podáis caer en las seducciones de Satanás. Seréis protegidos y defendidos por Mí misma; seréis consolados y robustecidos por Mí.
Ésta es la hora en que todo Sacerdote, que quiera mantenerse fiel, debe atender mi llamada.
Cada uno se consagre a mi Corazón Inmaculado: y por medio de vosotros, Sacerdotes, muchos hijos míos harán esta Consagración.
Es como una vacuna que, a título de buena Madre, os doy para preservaros de la epidemia del ateísmo que contamina a tantos hijos míos y los conduce a la verdadera muerte del espíritu.
Éstos son los tiempos predichos por Mí misma; ésta es la hora de la purificación (...).”


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